El ambiente en el St. Thomas estaba cargado. Emma no había dormido, y la imagen de Noah semidesnudo en su oficina se repetía como un bucle en su mente, distrayéndola de la única cosa que solía controlar con perfección: su trabajo.
Emma estaba en la central de enfermería, completando los formularios de ingreso de la planta de cirugía. Sus manos temblaban ligeramente. Al llegar a la sección de alergias de un paciente crítico, sus ojos se nublaron por un segundo. Escribió "Penicilina" en el campo