La luz del amanecer golpeaba los vidrios del rascacielos con una claridad fría que me obligaba a mantener los ojos bien abiertos.
Apenas habíamos dormido un par de horas tras el ensayo de la noche anterior, pero la fatiga se desvaneció en cuanto me planté frente al gran espejo del vestidor principal. Para este round decisivo ante los inversores extranjeros, elegí un conjunto de falda de tubo y chaqueta entallada en un tono azul medianoche, combinado con una blusa de seda que aportaba un aire de