NARRADO POR: EZRA VARDAN
El destello parpadeante del monitor principal de mi despacho presidencial, operaba en la penumbra de la planta catorce, con la frialdad de un relámpago en medio de una tormenta.
Amaneció en las oficinas presidenciales del rascacielos negro con una luz plomiza, fría y sumamente pesada que se filtraba a través de la neblina del distrito financiero, envolviendo mi escritorio de caoba en una atmósfera de alta prioridad comercial. Me pasé los primeros minutos de la mañana de