NARRADO POR BIANCA SERNA:
El espeso silencio sepulcral que dominaba la penumbra de mi dormitorio operaba como un peso insoportable sobre mis costillas. Me pasé las primeras horas de la noche recostada en el borde de mi cama individual, contemplando el techo agrietado de mi viejo departamento ubicado en el sector norte de la ciudad.
Lo hacía con una mirada melancólica que delataba mi profunda agitación interna, un torbellino de pensamientos que no lograba apaciguar. Horas antes, me había despoj