Narrado por: BIANCA SERNA
El amanecer del miércoles se abrió paso de forma cruda entre las estructuras de cristal negro de la Torre Vardan, disipando los últimos restos de la tormenta eléctrica.
Me levanté de la gigantesca cama con el pulso acelerado, acomodándome los tirantes de mi camisón de satén blanco mientras el silencio del departamento me devolvía a la realidad. Ezra ya no estaba a mi lado, su sector seguro de la colchonería de lujo se encontraba perfectamente estirado, delatando que el