Narrado po EZRA VARDAN
El clic metálico del cerrojo de la suite resonó en la inmensidad del pasillo como un recordatorio de los límites que ella misma se empeñaba en trazar.
Me quedé de pie en medio del gran salón, manteniendo los puños cerrados a los costados de mis pantalones de vestir oscuros. El resplandor rojo carmín de la chimenea comenzaba a extinguirse sobre la caoba, proyectando sombras largas y vibrantes que envolvían la barra de mármol negro en una penumbra gélida.
El aire del depart