NARRADO POR EZRA VARDAN:
Sostener la mirada espectadora y mi semblante serio en medio del pasillo central de la galería de arte, requería de un despliegue de autoridad implacable que me estaba costando la normalidad de mi propia respiración contenida.
A escasos metros de mi posición, la silueta de Bianca Serna permanecía estática bajo los reflectores de la sala de ultra-lujo, obligando a mi contextura atlética a tensar los hombros anchos bajo la rigidez de mi traje de alta costura. El espeso si