NARRADO POR EZRA VARDAN:
El impacto sordo de mis puños estrellándose contra la superficie pulida de la mesa de caoba presidencial resonó con una violencia salvaje en la inmensidad de la planta catorce.
Me pasé los primeros minutos de la medianoche caminando de un lado a otro de mi despacho desierto en el rascacielos negro, completamente consumido por una rabia concentrada que me destrozaba las costillas por dentro.
Me despojé del abrigo oscuro y lo arrojé sobre el mobiliario de diseñador con un