El zumbido constante de las máquinas del taller industrial, apenas lograba competir con el estruendo de los titulares que parpadeaban en el monitor auxiliar de mi oficina.
Para afrontar esta jornada de resistencia técnica en mis oficinas de confección, me había colocado un sastre rígido en color gris plomo de corte cruzado, buscando en la caída de la tela la armadura necesaria para sostener mi postura recta frente al equipo.
Llevaba puestos mis tacones altos, repicando sobre el suelo pulido con