El murmullo de la baja ciudad, llegaba atenuado por los cristales viejos de mi antiguo departamento, pero en mi mente el ruido del escándalo comercial no se detenía. Me pasé las horas de la noche sentada en el borde de mi cama individual, contemplando las paredes agrietadas de la pequeña habitación con una mirada curiosa que delataba mi profunda agitación interna.
Para este retorno forzado a mi realidad humilde, me había colocado una camiseta sencilla de algodón desgastado y un pantalón de chán