Mundo ficciónIniciar sesiónLa orquesta del salón cambió de ritmo, un compás lento y oscuro, como si el ambiente se hubiese rendido a una tensión invisible. Las conversaciones bajaron un tono, los flashes cesaron, y Damien giró hacia Sophie con una mirada que no admitía un no. Extendió la mano, la palma abierta, esperando.
—Baila conmigo.
No era una invitación. Era una orden disfrazada de cortesía. Sophie tragó saliva, pero su cuerpo se movió antes que su razón. Sus dedos temblorosos tocaron los de él y, e







