Lukas entró a la habitación y se encontró que la cama estaba vacía, al igual que el balcón, aunque sobre una de las butacas que estaban en la estancia estaba la ropa que Juliana se había puesto durante el día. No había ruido por ningún lado, pero la puerta del baño estaba entreabierta.
Se aflojó el cuello de la camisa y se dirigió hacia allí entrando en silencio. Después de todo lo que había pasado pues bañarse junto a su cachorrita era realmente relajante. Y después pedirle que le diera mimos