-Ah, Vincet, espera, más lento- los gemidos de Alicia resonaban en la estancia rebotando contra la puerta delante de ella.
Su cuerpo inclinado hacia atrás estaba siendo sujeto por las manos de Vincet en su cintura, a la vez que la cadera de él golpeaba la de ella de forma violenta, penetrándola hasta lo más profundo. Juraba que podía sentirlo hasta lo más profundo de ella. Había dolido un poco cuando entró, pero rápidamente había sido opacado por el calor abrumador del deseo. Y ahora estaba com