El taxi avanzó lentamente por la calle bordeada de jacarandas. Ana Lucía observaba el mundo desde la ventana con una mezcla de cansancio y alivio, como si todo el peso de la ciudad se hubiera quedado en la acera que acababa de dejar atrás. Al detenerse frente a la casa de su abuela, una sensación de paz la envolvió, aunque en su interior seguía latiendo una tormenta.
La fachada blanca estaba un poco más gastada y eso dio nostalgia, se preguntaba y llegaría ese momento donde sacaría a su abuela