La discusión cesó, Adrián con un suspiró de resignación salió dejando a Alan solo, con una opresión en su pecho. Le dolía saber que para su hermano, él era una amenaza. Pero no iba a descansar hasta obtener si perdón y hacerle entender que Karina no merecía que ellos estuviesen peleados.
Adrián entró en la habitación y el silencio fue lo primero que lo recibió. Caminó hasta el centro, con el ceño fruncido, mirando alrededor. Las cortinas ondeaban levemente por la brisa nocturna, la lámpara de l