El viento en las montañas siempre había sido frío, pero esa tarde tenía algo distinto. Nicolás lo sentía en los huesos, una sensación de urgencia, como si cada minuto que pasara lo acercara al abismo. Después de la visita de Don Felipe, su suegro, sabía que el peligro estaba más cerca de lo que jamás imaginó. El hombre había admitido estar vinculado con la Sombra, la organización que había estado detrás de casi todas las tragedias de su vida. Nicolás había escapado una vez, pero ahora entendía