La noche era oscura y silenciosa, pero la tensión era palpable mientras Nicolás y Aitana intentaban escapar de lo que sabían sería su enfrentamiento final. La ciudad parecía respirar a su alrededor, un monstruo dormido que pronto se despertaría al caos. Habían llegado al coche, los motores estaban listos, pero el destino tenía otros planes.
Los vehículos de Adrián no tardaron en alcanzarlos. A lo lejos, los faros iluminaban el callejón como si fueran cazadores que ya habían encontrado a su pres