La presencia de Sofía Varga en la acera frente al banco transformó el aire de la ciudad en algo denso y viciado. Su elegancia no era la de una empresaria moderna, sino la de una monarca que había sobrevivido a purgas y revoluciones. Miró a Liam con un desprecio tan absoluto que por un momento el "León" pareció un simple cachorro ante una loba alfa.
—Mi sobrina no irá a ninguna parte contigo, Sofía —la voz de Liam recuperó su vibración de mando, aunque su mano, firme sobre mi hombro, delataba un