En verdad que Alejandra trataba de darle el beneficio de la duda a Gul, pero el solo hecho de que la castaña respondiera a aquello la había hecho retroceder todos los casilleros que Alejandra le había cedido, en verdad la Santa tenía ganas de decirle que lo mejor que podía hacer, era simplemente decir la verdad, o ni siquiera ella podría salvar su vida cuando llegara Estefanía.
— Ya no tienes motivos para mentir Gul.
Dijo con enfado Amir, pero Gul se mantuvo firme, sosteniéndole la mirada como