Saimon no quiso perder tiempo, y apenas el desayuno terminó, le pidió a Amir salir un momento, necesitaba su consejo, después de todo, el hecho de que Amir se fuese a Francia, no quería decir que había abandonado el infierno a su suerte, claro que no, pues en la ausencia del diablo, Samael había quedado a cargo, y Saimon creía que era tiempo de rendirle cuentas a su jefe, porque pudiese ser que Saimon fuera el verdadero nieto de sangre de Alessandro Santoro, y que la herencia de la mafia fluyer