La mañana siguiente todos se vieron una vez más el rostro a la hora del desayuno, mientras Alejandra Santoro observaba que el rostro de su hijo, que parecía irradiar una luz propia singular y nunca antes vista, el rostro de Saimon denotaba todo lo contrario, sus ojeras eran más que visibles, mientras que Gul tenía sus ojos más hinchado de lo normal, lo que indicaba que sus ojos habían derramado tantas lágrimas, como las que derramó los primeros días en los que Amir la había llevado a aquella fi