—¡Sí! —contesta con firmeza mientras busca dentro de su bolsa, su teléfono celular.
—Tendrás que esperar, ya vienen de regreso —susurra Marcos.
Antonella guarda el móvil nuevamente en su bolsa. No obstante, no desiste de su idea. Aguarda a que su padre tome asiento y Angelo coloque la silla de ruedas a su lado.
—¿A dónde vas, mi amor? —pregunta Angelo al ver que se incorpora de su asiento.
—Al tocador, ya regreso.
—Pero si ya nos vamos. —advierte.
—Déjala cuñado, ya sabes como son l