Antonella despierta, sobresaltada, acababa de tener una terrible pesadilla, en la que veía a Angelo en peligro. Fue tan real que por un instante cree que es verdad. Su corazón late con fuerza. Voltea a todos lados y lo ve sentado en su silla de ruedas mirando de frente a la ventana.
—¡Angelo! —exclama y él gira su cabeza hacia ella.
—¿Qué te ocurre? —pregunta al ver la angustia reflejada en su rostro.
—Tuve un sueño horrible —extiende su mano y él se aproxima a ella.
—No te preocupes mi