Al final de cuentas el CEO hizo lo suyo. Andreina solamente llevaba unas pequeñas bragas puestas, y sí, el pudo ver sus senos y deleitarse en silencio con ellos, pero era alguien contra quien no se podía ir, él haría lo que quisiera de todos modos.
Más tarde, aún con las mejillas sonrojadas. Andreina ya limpia y arropada con una sábana, miraba el cielo por la ventana. Ella trataba de no mirar al hombre después del bochornoso cambio.
Más en un momento ella fijó su azul mirada en el atracti