El CEO ha sido emboscado.
Los hermanos reforzaron lazos, estuvieron conversando por largo rato, lo que ayudó a Andreina, a no sentir demasiado la ausencia de su esposo.
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Más tarde, en la enorme y lujosa mansión Rodríguez, el CEO bajaba ya duchado y cambiado, esta vez no vestía de traje, llevaba puesto un pantalón negro, camisa azul marino y zapatos negros, estaba listo para regresar al hospital cuando se encontró con el pequeño Degel, que también estaba recién bañado y vestido en un atuendo deportivo.
— Tío