En el hospital, Andreina, estaba tratando de asimilar lo que su esposo le había dicho, él acababa de decirle que la niña no había muerto, pero no sabía si creerle.
Aunque la misa, sabía que su marido no era mentiroso, que era un hombre de temple fuerte y de honor, aún así creerle significaba tener esperanzas, cosa que ya había perdido.
— Tú... ¿Me estás diciendo que...? ¡No lo entiendo, tú mismo me diste la mala noticia, ¿Acaso fue tu castigo hacía mi por actuado a tus espaldas?
— Estab