Por la tarde, Andreina se había quedado dormida, los medicamentos y su cuerpo agotado le estaban pasando factura.
El apuesto CEO Valerio, apenas se quitó de encima unos inversionistas que habían llegado del extranjero para invertir mil millones de dólares en un importante proyecto, pero había estado muy preocupado por su hermana y sus sobrinos.
Los zapatos de cuero resonaban en el pulido y blanco piso, el joven empresario vestía de traje hecho a medida, el cabello peinado pulcramente y e