Peleando la custodia de Mia.
La cara de Carolina perdió color. Parecía que le habían drenado la sangre.
—¡Eso fue sacado de contexto! — Gritó levantándose de su asiento, era evidente que estaba alterada.
El juez golpeó la mesa.
—¡Órden en la sala!
Pero el daño ya estaba hecho.
Las miradas alrededor habían cambiado completamente. Ya no se trataba de una madre obligada a abandonar a su hija por el esposo millonario y ruín, ahora. se trataba de una madre desnaturalizada.
Incluso los periodistas escribían frenét