La verdadera cara de Carolina Minelli.
Era un día lluvioso, la gente vestida de traje corría apresurada con paraguas en mano tratando de mojarse lo menos posible, no podían no estar presentables frente al juez con el que les tocara litigar en un juicio.
La lluvia golpeaba los enormes ventanales del Palacio de Justicia mientras Carolina Minelli, caminaba por el pasillo principal con la cabeza en alto, su arreglo era impecable, quería dar una imagen pulcra y elegante.
Sus tacones resonaban con fuerza sobre el mármol brillante,