Scarlet sintió el rastro de Morant antes de que Aiden pudiera captar completamente su presencia. Su conexión con sus hermanos la mantenía alerta, incluso en los momentos de mayor vulnerabilidad. La presencia de Morant era densa, cargada de una rabia contenida que Scarlet entendía demasiado bien.
—Aiden... —susurró Scarlet, fingiendo una calma que no sentía. —Quizás deberías quedarte aquí. Quiero asegurarme de que no hay nada fuera de lo común.
Aiden, todavía tenso, negó con la cabeza. —No. Si