Capitulo 31

Killian no se molestó en llamar a la puerta. La abrió de un golpe seco y violento, haciendo que el pomo de metal chocara con fuerza contra la pared de mármol. El estruendo resonó en toda la oficina, pero Sean, que estaba sentado revisando unos informes legales tras su escritorio de cristal, ni siquiera se inmutó.

Levantó la vista con una lentitud calculada, una calma que solo sirvió para aumentar la furia que Killian traía acumulada desde el pasillo.

—¿No te enseñaron a tocar antes de entrar, D
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