Capítulo 19. Seda, encaje y el Billonario al límite
FERNANDA
Si pensaba que Alexander Vasilakis controlando las finanzas de un astillero era aterrador, tenerlo controlando mi guardarropa era una experiencia cercana al colapso mental.
La boutique en el exclusivo barrio de Kolonaki había sido cerrada exclusivamente para nosotros. El espacio era un templo de mármol pulido, espejos de piso a techo sin una sola mancha y estantes donde los vestidos colgaban alineados por estricta escala de color. No había ruidos, no había rebajas y, definitivamente, n