Capítulo 26. La leona de la alta sociedad
FERNANDA
El vestido de seda negra de Chantal era, sin duda, una obra de arte, pero para mí se sentía como una armadura de alta gama a punto de ser probada en combate.
Me miré al espejo del vestidor por última vez. La seda se ceñía a mi figura con una elegancia impecable, dejando la espalda al descubierto hasta la zona lumbar. Llevaba el cabello recogido en un peinado alto que dejaba ver mi cuello, mis labios pintados de un rojo intenso y los tacones de diez centímetros sosteniendo mis pies con