Capítulo 24. Salsa, pánico y fuegos cruzados
FERNANDA
El pánico tiene muchas formas de manifestarse, pero en mi caso particular, se traduce en una necesidad incontrolable de picar jitomates, cebolla y chiles serranos como si me fuera la vida en ello.
Faltaban exactamente treinta y seis horas para la fatídica cena con los tíos Héctor y Atenea, esa inspección sorpresa que Nikitas había organizado para desmantelar nuestro matrimonio por contrato. La presión en el palacio era tan densa que se podía cortar con un cuchillo de mantequilla. Alexa