Capítulo 25. Ensayos en penumbra y un saludo perfecto
FERNANDA
Hay momentos en la vida en los que una preferiría estar presentando un examen de cálculo diferencial sin haber estudiado, antes que estar vestida con un albornoz de seda a las once de la noche, esperando la inspección final de un billonario estricto.
Faltaban menos de veinticuatro horas para que los tíos Héctor y Atenea atravesaran las puertas del palacio. La presión en el ambiente era tan palpable que hasta el mar Egeo parecía chocar contra las rocas con un ritmo tenso y contenido. Me