91. El rumor del bosque
El día comenzaba a morir entre los árboles altos de Cárselin. El viento cruzaba como un susurro entre las hojas secas, agitando las ramas sin prisa. Las chimeneas humeaban lentamente, y algunos niños corrían por los caminos de tierra, riendo, ajenos a la fragilidad del equilibrio que los sostenía.
Raven estaba junto al arroyo, lavándose las manos luego de reparar una valla con unos jóvenes de la aldea. El agua le traía cierta paz. Un silencio profundo que le permitía mantener la mente lejos de