87. Aquello que nunca fue del todo
La noche cayó sin previo aviso.
Raven no recordaba haber cerrado los ojos. Solo sintió que, en un momento, el murmullo de los árboles se volvió más bajo, más lejano, hasta que todo se transformó en un susurro contenido dentro del pecho.
Cuando abrió los ojos, no estaba en su cabaña.
Estaba de pie en un claro.
El cielo sobre él no era el mismo. Una Luna Roja enorme flotaba sobre las copas de los árboles, más cerca de lo que jamás la había visto, bañando todo con una luz tibia que no quemaba, sin