53. Donde no alcanza la Luz
Estoy sola. Todo se ha detenido y solo queda este lugar dentro de mi cabeza donde mi mente no puede escapar. No hay sonidos, ni voces, ni rostros que no sean los míos. Ni siquiera hay tiempo. Solo está el peso de saber que Raven está al borde de perderse, y yo aquí, impotente, sintiendo cada segundo como si fuera una eternidad.
Él está entre la vida y la muerte. Lo repito una y otra vez para que esta verdad me cale hasta los huesos, pero al mismo tiempo intento alejarla porque duele demasiado.