46. El Vínculo Creciente
El sol descendía lento sobre Umbra Noctis, tiñendo el cielo de un naranja melancólico que rozaba los tejados y las copas de los árboles. Ailén permanecía de pie frente al parque de atracciones itinerante que habían instalado en los márgenes del campus, donde los prados se abrían en amplios círculos para recibir a estudiantes, familias y visitantes. Las luces de neón comenzaban a parpadear en los puestos y atracciones, mientras una música tenue flotaba en el aire, como un eco de la infancia que