—Tengo una sorpresa para ti —anunció Ethan con alegría.
Kylie levantó la vista mientras se secaba las manos con el paño de cocina. Estaba en la cocina y había decidido hornear un pastel, uno de esos días en los que simplemente le apetecía hacerlo. Recordó cuando era niña y pasaba horas en la cocina con su madre, inventando recetas extrañas que veían en la televisión.
—¿Qué es? —preguntó Kylie, confundida. Ethan parecía emocionado, casi dando pequeños saltos sobre las puntas de los pies—. ¿Dónde