Ethan subió primero al coche, por el lado del conductor, y Kylie se sentó a su lado. Al mirarlo, ella pensó que todo estaba bien, pero él salió del estacionamiento tan rápido que ni siquiera le dio tiempo de ponerse el cinturón de seguridad, y su cuerpo fue lanzado contra la puerta. Solo entonces se dio cuenta de que su actitud tranquila no era más que una fachada.
—¿Qué demonios? —gruñó ella—. ¡Podrías haberme lastimado!
Los labios de Ethan estaban apretados en una línea fina. Sus ojos estaban