A Kylie le costaba mucho procesar la idea de que su padre biológico pudiera ser un traficante de personas. Si era cierto, no podía creer que se lo hubieran ocultado. Kylie apoyó la cabeza contra la ventana y dijo con cansancio:
—Llévame a la casa de Faith. Tengo algo que decirle.
Dinah no le pidió una razón. Simplemente obedeció, y cuando llegaron, supo instintivamente que Kylie quería que se quedara atrás. Mientras Kylie abría la puerta, la miró y dijo:
—Si me necesitas, aquí estaré.
—No —susp