El regreso a casa fue tranquilo, pero Clara no pudo evitar que una sensación de inquietud se instalara en su pecho. Ahora que había encontrado algo de inspiración, el verdadero reto comenzaba: transformar las emociones y vivencias del viaje en palabras que tuvieran sentido. Mientras el coche avanzaba por la carretera, sus pensamientos giraban como un carrusel. Tenía imágenes, sensaciones, recuerdos… pero no sabía aún cómo ordenarlos. Era como si todo se mezclara dentro de ella sin encontrar una