La semana siguiente pasó con una rapidez inesperada, envuelta en la rutina habitual que, aunque conocida, ahora parecía tener un nuevo matiz. Clara retomó sus horarios, sus pendientes y su vida cotidiana, pero algo dentro de ella había cambiado. Era como si la calma que había encontrado junto al mar se hubiese quedado atrapada entre sus pensamientos, sus gestos, sus silencios. Había una nueva serenidad en su manera de moverse, en cómo observaba las cosas simples del día a día.
Cada mañana, al d