Aurora finalmente volvió a quedarse dormida, su rostro pálido, su respiración aún agitada. Damian permanecía sentado al borde de la cama, sus ojos fijos en el vientre de su esposa, que parecía latir siguiendo el ritmo del corazón del bebé. Su mano estaba cerrada en un puño.
Leon estaba de pie al otro lado de la cama, todavía temblando por la voz extraña que había salido de su propia boca hacía unos momentos. Abrazaba una manta delgada contra su pecho, sus ojos grandes llenos de miedo y al mismo