Aurora entró al restaurante privado en las afueras de la ciudad, un lugar al que solo se podía acceder por un ascensor secreto escondido al final de un pasillo estrecho, custodiado por dos hombres mitad humanos y mitad lobos. Este lugar pertenecía a Sebastian Knight y solo unas pocas personas tenían permiso para entrar. Aurora llevaba un vestido de satén negro sin mangas, y al fondo del salón, Sebastian estaba sentado.
—Pensé que no vendrías —dijo Sebastian, jalando la silla frente a él.
—No me