“¿Cuántas veces más vas a hacer eso…?”susurró Anfisa, sin mirarlo directamente, apenas dejando escapar la pregunta entre sus labios mientras aún sostenía la flor blanca que William le había dado.
Thomas seguía con el brazo rodeándole la cintura. No respondió de inmediato. Solo la miró de perfil, examinando la suavidad de su voz, lo frágil del momento… y la maldita flor.
Extendió una mano con calma, tomándola con dos dedos. No fue brusco, pero tampoco amable. La retiró de entre los dedos de Anfi