Llego al lado de James para sentarme en sus piernas y luego con mis manos acercar su rostro al mio, dándole un beso en el cual trato de marcar lo que es mio. James no se resiste, al contrario, después de unos segundos es él quien toma total control de mis labios, de nuestros toques.
Cuando el aire se nos acaba nos separamos bastantes agitados para calmar nuestras respiraciones; puedo ver como los ojos de James se comenzaban a oscurecer y una sonrisa bastante encantadora toma posesión el rostro