*—Callum:
Se sentía como en la novena nube.
Callum suspiró profundamente, rodeándose con sus propios brazos mientras contemplaba el patio iluminado por las farolas exteriores. La luz dorada acariciaba el césped y los árboles, dándole al lugar un aire casi mágico, como si la vida le estuviera ofreciendo un escenario de ensueño después de tanto dolor. Desde el interior de la casa llegaban risas, voces cálidas y el tintinear de copas; familiares y amigos celebraban la bienvenida de los bebés, pero