*—Dominick:
Esto no podía estar pasando.
Dominick se tomó la cabeza con ambas manos y tiró de su cabello, enredado entre sus dedos sudorosos por lo que estaba sucediendo.
El murmullo suave en la sala le perforaba los oídos y el olor a antiséptico, era como si fuera un recordatorio de su fracaso, de su ceguera. Tenía el corazón apretado en el pecho y una pregunta quemándole el alma.
¿Por qué no se lo dijo? ¿Por qué?
Podía soportar muchas cosas, pero no esa mirada dolida y temerosa, ese rostro b